En los últimos 50 años con los avances realizados, amplios sectores sociales, antes menos favorecidos, han tenido una muy superior oferta de alimentos en la sociedad aumentado el sobrepeso y obesidad.

Esto ha producido un gran aumento del sobrepeso y obesidad. Al principio, se iniciaron sistemas dietéticos que recomendaban comer menos y moverse más, pero con pocos resultados. Además, se confiaba en la intervención del médico como figura mágica o casi de “hechicero”.

Después, la ciencia introdujo en la sociedad sustancias opiáceas y anfetamínicas para disminuir el apetito, pero también tenían muchos efectos negativos. Se recurrió a disminuir los hidratos de carbono sin bajar grasas y proteínas. Se adelgazaba, pero tenía consecuencias como hígado graso y alteraciones en la grasa circulante.

Más tarde, se disminuyó el aporte graso y también la proteína animal. Ahora se conoce que comer más de lo necesario es una respuesta social, ambiental y psicológica.

Y en esta situación el Endocrinólogo-Nutricionista tiene un papel fundamental en dos aspectos:

  • Su papel de aceptar, comprender y apoyar al paciente, reforzando su propia voluntad.
  • Manejar con inteligencia las dietas proteicas vegetales, para perder peso y después mantenerlo.