¡Qué suba la serotonina! (Pero no demasiado)

La serotonina es uno de los principales neurotransmisores, que influyen en las emociones, en el hambre emocional. Por lo que siempre hay que tenerlo en cuenta para adelgazar. Cuando estamos animados, con calma y buenas sensaciones, los niveles de serotonina están equilibrados.

De igual forma, cuando sus niveles están bajos, además de por otros factores, aparecen alteraciones del ánimo y estados depresivos, irritabilidad, falta de deseo sexual, trastorno de la concentración, de la memoria,… y también trastornos del apetito, con “hambre emocional”, sobre todo de dulces, pero también de otros alimentos con picoteos frecuentes y conductas alimenticias compulsivas. Pero el equilibrio cerebral es muy complejo y depende de muchos factores neuroendocrinos. Por eso, el exceso de serotonina también puede producir ansiedad o irritabilidad.

Todavía se conoce muy poco sobre las bases bioquímicas de la conducta emocional, pero sin duda la influencia exógena es tan importante o más que las propias características individuales.

El estrés, los hábitos inadecuados, falta de sueño,… son respuestas de inadaptación a un modo de vida determinado. Y, como consecuencia, los sistemas de regulación cerebral se afectan, apareciendo múltiples patologías.

Una de las más importantes es la epidemia de sobrepeso y obesidad, con su perturbadora hambre psicológica, a la que debemos enfrentarnos con los sistemas dietéticos adecuados. Para ello, desde la web del Dr. García Valdés, podemos realizar cualquier tipo de dieta para controlar el hambre emocional.